Nihil
Hay cosas que pueden saberse, hasta que llega el momento de saberse, y entonces no se saben. Esas cosas preparan la llegada de otras cosas. Todas las cosas pueden suponerse entonces, y ninguna, necesariamente, saberse. Pues, como preparan el lugar para la llegada de otras cosas que vienen, a su vez, preparando sus propias formas que, internamente, cómo es sabido, deben preparar la llegada de sus componentes, dado que éstos, ansiosos de llegar, vienen preparándose todo el camino; se sabe, por el momento, que lo único que se hace es prepararse para saber y repetir el ejercicio mientras se espera.

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