Melancolía de verano.
" Conocí desde luego que no es la sabiduría la que guía a los poetas, sino ciertos movimientos la naturaleza y un entusiasmo semejante al de los profetas y adivinos; que todos dicen muy buenas cosas, sin comprender nada de lo que dicen " Platón Emily Dickinson dice que la esperanza es una cosa sin plumas que planta sonrisas que florecen en la oscuridad. Ella es una poeta descomunal, junta las palabras de tal manera que uno, de pronto, olvida que son palabras, olvida su sentido referencial, olvida que dicen algo respecto de algo que no está; uno es engañado, es encantado, es entontecido y, realmente, uno agradece atravesar el poema para salir de él un poco más aniñado y un poco más vital. Aunque pueda sonar pueril, no me refiero a una infantilización ridícula - aunque tal vez sí haya algo de ridículo, también - que reencontraríamos por medio de la lectura del poema. En todo caso, estoy tratando de apelar a lo mejor de la niñez, a lo que hay de infinitamente potente e infinita...